No me apetece, pero me esfuerzo

Cuándo decides cuidarte o retomas tus hábitos saludables todo se convierte en un esfuerzo. Pero es un esfuerzo que cambia tus perezas en rutinas y muy pronto en hábitos. Mentiría si os dijera que me encanta ir al gimnasio. Pues no, de momento no lo disfruto como cuando tengo que ir a un spa. Pero según pasan los días, le voy cogiendo el gustillo y el esfuerzo tiene sus recompensas. Por un lado salgo de mi zona de confort, lo cual me acerca a la famosa zona mágica. Y por otro lado, me sienta de maravilla sudar y sentir que el ejercicio “me quema”.

Tampoco apetece siempre cuidarse y menos cuando has quedado con un grupo de amigas y no quieres que vean que una vez más “estás a dieta”. Pero si en lugar de decirlo, simplemente elegimos los alimentos que mejor nos sientan, no tendremos que dar explicaciones. Porque no estamos a dieta, simplemente nos estamos cuidando ¿verdad? ¿Y tiene algo malo querer cuidarse? 

No todos los platos sanos ni zumos son apetecibles. Sin embargo si pensamos en sus beneficios, le daremos menos importancia al sabor y nos lo acabaremos tomando, porque #noscompensa.

Sin cambios esfuerzos,
no hay resultados 

Para mí, esforzarse es la clave si queremos conseguir algo. Tenerlo presente me ayuda a olvidarme de la pereza y a centrarme en el acto. Porque las palabras tienen energía, tanto para bien como para mal. Por eso conviene hablarnos (a nosotros mismos) con cariño, sin juzgar, sin ser exigentes y sin mentirnos. Porque el que quiere lograr algo, encuentra su camino y no se excusa.

El que quiere puede, y el que no quiere
(en realidad)
también puede

No permitas que la mente te traicione diciéndote que no puedes hacer algo. Somos nuestro único obstáculo, pero también somos los únicos que podemos crear las oportunidades.

También me esfuerzo por las noches cuando me entra “antojo” de dulce y se que no me conviene. Con esto no quiero decir que vivo privada, en absoluto. Pero si mi prioridad es cuidarme ese momento, me esfuerzo y en lugar de ir a la cocina, por ejemplo me lavo los dientes (las veces que haga falta, hehe) porque sé que un cambio de sabor y más a menta, me ayuda a no recrearme pensando en ese “dulce que no me compensa o conviene”.

Dura más la satisfacción de hacerlo bien,
que de no hacerlo

Recuerda esta frase y no te dejes engañar por la satisfacción inmediata. Ese placer que dura unos segundos y que en esos mismos segundos ya estamos casi arrepentidos de haber comido algo que no hubiéramos debido.

Ánimo con la semana, con aquello que te da pereza pero que tanto te compensa. Ánimo con lo que te habías propuesto hacer, pero que no te habías esforzado en conseguir hasta que no has leído este mensaje. Ánimo porque todos estamos en el mismo barco y si algo todavía no te ha llegado, vuelve a considerar si verdaderamente has puesto el suficiente esfuerzo e ilusión en conseguirlo. Ánimo porque nadie nace sabiendo y todos hemos sido principiantes en algún momento de nuestras vidas.

El esfuerzo me ha llevado (y me lleva) a lugares que no me esperaba ni me imaginaba. Hoy os animo a que hagáis lo mismo para que podáis decir en voz alta, #mecompensa.

Un beso grande a todos y gracias por leerme

 

firma-alejandra

5 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *